
Me acuerdo bien claro la noche que mi papa me hablo del futuro y me dijo que cuando llegara a sexto año debería de decidir si quería seguir en la escuela o terminar ahí. Y recuerdo que le dije: yo quiero ir a la Universidad, no me tomo muy en serio, tendría algunos 7 años y solo dijo que esperara que quedaba mucho tiempo y podían pasar muchas cosas. Se que apenas empezaba a leer porque recuerdo perfecto que no podía parar de descifrar todos los anuncios de la calle, me acuerdo perfecto de ese que decía “FANTA” por la Alameda, creo que fue lo primero que leí en la calle.
Ahora después de que se modificaran las leyes y la escuela secundaria se volvió obligatoria también, después de regresar con muchos esfuerzos a terminar mi preparatoria sigo con mi sueño de ir a la Universidad.
Después de años de ver mis sueños pausados, esperando que no se hubieran terminado, estoy a días de mi graduación oficial de bachillerato, solo Dios sabe cuánto espere este momento y cuanta emoción me causaba usar la toga y la ceremonia y todo eso.
Ahora solo es un paso más para llegar mi sueño, ya no me emociona la fiesta de graduación, espero que no sea la última.
Estoy luchando contra todo para conseguir mi sueño, para no dejar a mi compañero de vida (mi hijo) él es mi motivo para seguir, quiero que se sienta orgulloso de tener una mama triunfadora, y más que nada quiero que él forme parte de este triunfo, como lo dije una vez: Yo puedo volver a la escuela cuando sea, pero mi hijo solo va a ser niño una vez, y cuando lo dije a este tipo sin mucho sentimientos pude ver que derretía un poquito de su capa de hielo, entonces observe realmente el poder de esas palabras, y decidí cumplirlas.
Siento tan cerca mi sueño, pero a la vez tan lejos porque yo no puedo seguir este camino sin mi fiel acompañante, sin mi chiquito. Quiero combinar su niñez con este sueño, quiero compartir estos momentos con él, aprender juntos como hasta ahora.
Solo le pido a Dios que me deje llevármelo, que me ayude a acabar con los obstáculos, romper con los horarios que tratan de dividir el camino de mi niño y el mío.
Decidí dejar de llorar, solo encomendar este sueño a Dios, el me ayudara a acortar esta distancia, a poder tocarlo con las yemas y después aferrarme a él hasta que mi sueño ya no esté ni lejos ni cerca, solo cumplido. Y aunque este sueño cuando tenía 7 años lo veía sola, ahora sé que el día de mi graduación, el día que cumpla mis metas estará este chiquito a mi lado y sé que cuando vea su carita sintiéndose orgulloso sabré que valió la pena todo lo pasado… Todo por él, todo por mi chiquito.
Ahora después de que se modificaran las leyes y la escuela secundaria se volvió obligatoria también, después de regresar con muchos esfuerzos a terminar mi preparatoria sigo con mi sueño de ir a la Universidad.
Después de años de ver mis sueños pausados, esperando que no se hubieran terminado, estoy a días de mi graduación oficial de bachillerato, solo Dios sabe cuánto espere este momento y cuanta emoción me causaba usar la toga y la ceremonia y todo eso.
Ahora solo es un paso más para llegar mi sueño, ya no me emociona la fiesta de graduación, espero que no sea la última.
Estoy luchando contra todo para conseguir mi sueño, para no dejar a mi compañero de vida (mi hijo) él es mi motivo para seguir, quiero que se sienta orgulloso de tener una mama triunfadora, y más que nada quiero que él forme parte de este triunfo, como lo dije una vez: Yo puedo volver a la escuela cuando sea, pero mi hijo solo va a ser niño una vez, y cuando lo dije a este tipo sin mucho sentimientos pude ver que derretía un poquito de su capa de hielo, entonces observe realmente el poder de esas palabras, y decidí cumplirlas.
Siento tan cerca mi sueño, pero a la vez tan lejos porque yo no puedo seguir este camino sin mi fiel acompañante, sin mi chiquito. Quiero combinar su niñez con este sueño, quiero compartir estos momentos con él, aprender juntos como hasta ahora.
Solo le pido a Dios que me deje llevármelo, que me ayude a acabar con los obstáculos, romper con los horarios que tratan de dividir el camino de mi niño y el mío.
Decidí dejar de llorar, solo encomendar este sueño a Dios, el me ayudara a acortar esta distancia, a poder tocarlo con las yemas y después aferrarme a él hasta que mi sueño ya no esté ni lejos ni cerca, solo cumplido. Y aunque este sueño cuando tenía 7 años lo veía sola, ahora sé que el día de mi graduación, el día que cumpla mis metas estará este chiquito a mi lado y sé que cuando vea su carita sintiéndose orgulloso sabré que valió la pena todo lo pasado… Todo por él, todo por mi chiquito.
Cateme! juay du yu meik mi cray! Fanta... bebida nazi...
ResponderEliminaraaaaaaay a mí tmb me hiciste llorar... te odio por eso jajajaja ntc, un beso
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