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Me pregunto a mi misma: Mi misma ¿Quién fregados eres tú?, ¿Qué cosa interesante puedes decir de ti? Y es cuando mi misma me contesta: Pues la verdad eres como el resto de las muchachas de tu edad, pero sin tantos vicios, sin tantos novios, y con un hijo que todos saben que es lo que más quieres en la vida y la razón para luchar y mejorar y pelear con quien sea si es necesario. Y mi misma tiene razón, pero también tengo una familia a la que amo, pocos amigos pero los mejores que siempre han estado para mí y ahora tengo un novio que está a mi lado, nunca atrás nunca adelante, solo a la par y eso lo agradezco. No hablemos de mi, mejor léanme un poco e imaginen, como es esta loquita que odia ser como los demás, que busca ser mejor cada día, que ama leer y estar sola, que cree en los cuentos de hadas y en el amor verdadero, esta chillona que lagrimea a la menor muestra de cariño o de dolor ajeno. Ustedes juzguen porque yo… ¡yo no sé quien soy!

viernes, 8 de mayo de 2009

Según mi amiga Judith, no sabe a quien va dedicada esta poesía y le tuve que explicar, y la verdad no tiene mucha lógica que la escriba ahorita, pero buscando mi
papelito-para-determinar-nivel-de-ceguera (como mi buena amiga Judith me dijo que se llama) (porque creo que estoy mas ciega este año y tengo que arreglar mis lentes) me encontré entre mis cartas, notitas, papelitos de la secundaria, una nota de mi ex que entre otras cosas me decía que le prometiera que nunca lo olvidaría y que él me va amar para siempre ( por mi parte lo primero yo sigo cumpliendo, lo segundo por su parte lo dudo mucho) pero esto me dio inspiración para escribir lo siguiente:



DIVICIÓN DE BIENES


¡El dinero es tuyo, yo no espero nada!
¡Todo esto no importa, puedo comenzar!
Pero si me quedo con lo que era mío:
Mis sueños, mis metas, y todo el amar.

¡Llévate las cosas, esas no me sirven!
¡Recoge la ropa y el triste sillón!
Pero no te lleves aquellos recuerdos,
Las cartas, las notas que hablaban de dos.

Dos que se quisieron, que juraron tanto,
Que un día prometieron nunca terminar,
Dos que caminaron, que lloraron juntos,
Que una tarde hermosa miraron el mar.

¡Llévatelo todo yo no espero nada!
¡Llévate el dinero, puedo trabajar!
Tan solo te pido que me dejes siempre
El pasado mutuo… lo que fue un hogar.

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